Discurso de Constitución

maribel

Discurso inaugural. 30 de noviembre de 2012.

Queridos Patronos, dear Governors, excelentísimos e ilustrísimos señoras y señores, amigos todos:

Deseo, en primer lugar, dar las gracias. Y me van a permitir que altere un poco el orden habitual en estos agradecimientos.

Empezaré por dar las gracias a mi marido, don Luis Rey Romero. De él fue la idea de constituir una fundación y con su inspiración nace la que acabamos de crear. Dedicó su vida y sus fuerzas a la educación, dando un ejemplo de entereza y honestidad que nos sigue alentando a diario.

A continuación quiero dar las gracias a quienes han hecho posible, año tras año y durante más de siglo y cuarto, la existencia de esta improbable realidad que es el Colegio de San Francisco de Paula. Contra todo pronóstico ha resistido dificultades sin número merced al esfuerzo cotidiano de tantas personas. Ellas han sido y son el Colegio; al cual, ahora hace quince años, se sumó la Escuela Infantil, que tantas alegrías me da.

Esas dichas vienen sobre todo de nuestros alumnos. Sin duda, lo mejor de un centro educativo: empeño de presente y promesa de futuro, curiosos, nobles y generosos, que los adultos tenemos la obligación de estimular para que lleguen a construir una sociedad mejor.

Un buen puñado de ellos (sí, con unos poquitos años más…) está hoy en esta sala, incluidos sucesivos presidentes de la Asociación “Rey Guerrero”. Gracias por la felicidad que cada día aportáis a nuestro esfuerzo.

Y los alumnos lo son por la confianza de las familias, de las que somos colaboradores. Siglo y cuarto largo de confianza, muchas generaciones, en una relación que ha creado esta gran familia. Querida presidenta, seguiremos haciendo lo mejor que podamos y sepamos en bien de sus hijos.

Por supuesto, a todos los que esta noche nos acompañan, que nos distinguen con su cariño y su amistad. Sabemos los esfuerzos que han hecho por estar entre nosotros, viniendo algunos desde muy lejos. La alegría se multiplica cuando es compartida y una reunión como esta solo puede llenarle a uno de gozo.

Y gracias, finalmente, a los Patronos. Por su tiempo, su generosidad, su entusiasmo; sus ideas, su esfuerzo y su disposición a contribuir, aún más, a construir un futuro de progreso. Pocos equipos de dirección o gobierno habrá en el mundo que tengan la talla y la diversidad del que nos ha hecho el honor de constituirse hoy en Sevilla. Muchas gracias, de corazón, con toda la ilusión de esta nueva singladura.

Sevilla ha sido más fructífera cuanto más ha sido abierta y plural. Este Patronato demuestra que podemos tener miras amplias y metas ambiciosas; que desde Sevilla se puede concitar la colaboración internacional; que podemos y debemos tener un papel en el mundo. La Fundación lo cree firmemente y pretende, mediante la educación y la cultura, catalizar esfuerzos en esa dirección. Y digo catalizar porque será la tarea de muchos la que permita alcanzar resultados. Hoy más que nunca, toda obra importante es colectiva.

Son tiempos difíciles. De crisis, de ilusión, de responsabilidad. Es imprescindible que los ciudadanos redoblemos nuestra imaginación a fin de desbloquear una situación, para muchos, desesperada. Que todo el que pueda, según estime más adecuado, aporte inteligencia y buen hacer, esfuerzo e impulso, para diseñar un futuro hoy impredecible. No nos quejemos más del pasado ni nos dejemos lastrar por los augurios: en nuestra mano está el cambiar la realidad, el elegir nuestro camino, ese que “se hace al andar”. Andemos, pues. Vayamos dando paso tras paso, hasta salir de este atolladero en que nos hemos visto. Con esa ilusión, esa responsabilidad y esa oportunidad que toda crisis ofrece de cambiar lo que no funcionaba.

La Escuela Infantil y el Colegio de San Francisco de Paula son organizaciones pequeñas, muy pequeñas si se las ve en perspectiva. Pero nuestro compromiso con la educación y el progreso es grande: queremos poner nuestras contadas fuerzas al servicio de los fines e ideales que desde 1886 estamos promoviendo.

En la reunión del patronato que acaba de tener lugar se ha decidido, entre otras cosas, las siguientes:

– Seleccionar un gerente – empezamos creando un nuevo puesto de trabajo.

– Estudio de la implantación del Programa de Años Intermedios, y su financiación a largo plazo, en un instituto de Huelva, otro de Córdoba, Málaga, Granada y Jaén.

– Celebración de un congreso anual de innovación educativa y tecnología en la educación en Sevilla, para realzar el papel de nuestra Ciudad en el ámbito educativo.

– Convocatoria y dotación de la beca “Julio López Mejías” para el año próximo, de modo que un alumno sevillano estudie el Bachillerato Internacional bilingüe en el Colegio.

– Estudio de la convocatoria y dotación de becas para que dos alumnos de Marruecos cursen el Bachillerato Internacional en el Colegio, como forma de ir extendiendo nuestra actividad a nuestros países vecinos y, concretamente, al Mediterráneo Sur.

Decía mi marido que “un colegio no son sus ladrillos, son sus personas”. Usando esa vara de medir, y viendo lo que en este momento, o día tras día en los patios y aulas, se presenta ante mis ojos, tal vez no seamos tan pequeños como antes apuntaba. Lo cual solo acrecentaría nuestra responsabilidad hacia el futuro y nuestro ánimo para desempeñarla. El patronato que humildemente me honro en presidir me hace abrigar las mejores esperanzas.

Gracias de nuevo a todos, desde el fondo de mi corazón.